Mi Droga Preferida era la Fantasía

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Yo era una niña de primaria triste y solitaria. Tenía sobrepeso desde los 4 años. Me llamaban gordita y grasienta. Perseguía a los niños en el jardín de infancia y ellos huían de mí. Me elegían siempre la última en los equipos. Nadie se sentaba conmigo en el almuerzo, excepto ocasionalmente mi única amiga Becky. No me invitaban a las fiestas de cumpleaños. Mi consuelo al principio era la fantasía. Leía constantemente, un libro o dos al día. Literalmente, leía libros mientras caminaba a la escuela y casi me atropelló un coche varias veces al cruzar las calles mientras leía. (Esto fue en los días en los que la gente dejaba que los niños menores de 10 años fueran caminando solos a la escuela). Pero también era muy habladora y no tenía a nadie con quien hablar, excepto mis hermanos pequeños y yo misma (bueno, es mentira, tenía un amigo que vivía en la casa de al lado, gracias a Dios). Creaba mundos de fantasía con mi amigo y mis hermanos, a los que mandábamos de acá para allá.

Mi amigo también me daba órdenes. Tomé muchas clases de superación personal durante esta época, por insistencia de mi madre al principio y luego por obsesión mía. Tomé clases de piano, ballet, luego jazz, después claqué, y luego me metí en el teatro y tomé clases de actuación sobre lucha escénica, cómo hacer acentos, dialectos y clases de baile de teatro musical.

Lo único que se me daba bien era la actuación y los acentos. Empecé a hacer audiciones para obras en un teatro infantil regional; como todo lo demás en mi vida, me rechazaban una y otra vez. Mi autoestima era muy baja. Me sentía muy avergonzada y sola. Pero seguí intentándolo. Con el tiempo, me di cuenta de que los niños que conseguían el reparto parecían estar muy seguros de sí mismos durante las audiciones. Evidentemente, yo NO estaba segura de mí misma, pero se me ocurrió que podía fingir que lo estaba. En mi vida de fantasía se me daba bien fingir. Así que empecé a fingir que tenía confianza en mí misma y, a los 12 años (y no me perjudicó el hecho de haber llegado a medir 1,70 metros y de haber perdido mucho peso en el proceso y de ser, en retrospectiva, bastante guapa) Me dieron un papel en mi primera obra de teatro.

Empecé a hacer amigos en el grupo de teatro. Pero también empecé a darme cuenta de que podía disimular tener confianza en otras áreas de mi vida. Así que lo hice. Empecé a fingir que tenía confianza en mí misma en la escuela y empecé a ponerme en el papel de estar al mando de cualquier grupo en el que estuviera. Así que, si los chicos populares no quisieran nada conmigo (y todavía no lo hacían), podría construir un grupo chico a chico hasta que tuviera un pequeño grupo que fuera completamente MÍO.

No los controlaba en el sentido de darles órdenes. Los controlaba en el sentido de complacer y encantar y de averiguar lo que querían y dárselo. Todavía estaba en modo de fantasía cuando se trataba de chicos, pero desde que tenía 5 años, estaba completamente loca por los chicos. Tenía un enamoramiento tras otro y hablaba de esos enamoramientos incesantemente con mis amigas. Punto por punto relataba lo que él decía, y lo que yo decía, y lo que yo pensaba y soñaba. Durante toda la secundaria, ninguno de esos chicos parecía querer nada conmigo, pero yo me mantenía muy concentrada en eso y en ellos.

En el instituto, aunque no me gustaba mi aspecto debido al sobrepeso (y eso que la mayor parte de esta historia pertenece a otra revista de otra comunidad), en realidad (de nuevo en retrospectiva) era muy atractiva, pero no creía que lo fuera, y cultivé más y más habilidades personales para tratar de encontrar formas de ligar con los chicos.

Como decía una famosa celebridad, «no quería pertenecer a un club que me tuviera como miembro». Así que, cada chico que se sentía atraído por mí era «un perdedor» y cada chico que no lo era, era el que yo quería. Así que eso me hizo esforzarme más y más para llamar su atención. El encanto, el humor y la creatividad eran mis estrategias. (Llevaba maquillaje y tacones muy altos. Aunque, con 1,70 metros y tacones de 10 centímetros, era MUY alta. No sé por qué pensé que era una buena opción. Adolescentes!).

Tuve que esperar hasta el segundo año de universidad para poder tener un novio de verdad. Y debido a mi extrema inseguridad, y a un nuevo interés por la droga del secretismo, pasé de tener un solo novio a tener un novio oficial Y otro novio secreto y una novia secreta.

Eso se convirtió en un patrón que duró décadas. Tenía un novio oficial, un novio o una novia secreta importante, o ambos, y luego, por lo general, otros múltiples coqueteos/intrigas/enamoramientos en segundo plano, de modo que nunca tenía que preocuparme de estar sola o de sentirme sola o rechazada de nuevo. No podía correr ese riesgo. Para cuando llegué a S.L.A.A., hace 16 años, tenía un marido e hijos, pero era el mismo patrón, y amenazaba con hacer estallar todo mi mundo.

Estaba tan impresionada conmigo misma, con mi encanto y con mi capacidad de intriga, que literalmente estaba escribiendo un libro, cuyo título provisional era «La guía de la mujer casada para las citas». Mañana es 21 de junio y, si Dios quiere, llevaré 15 años consecutivos de sobriedad de mis líneas de abstinencia de intimidad sexual y romántica dentro de mi matrimonio (y también tengo unos 10 años de abstinencia de mi línea de abstinencia sobre la fantasía). S.L.A.A. ha salvado mi vida y mi matrimonio y me ha proporcionado una verdadera confianza y autoestima. Hoy sigo siendo capaz de ser encantadora y manipuladora, pero ya no tengo que usar esas habilidades para sobrevivir emocionalmente. También puedo ser vulnerable y real con la gente. Tengo amigos que también conocen a la chica triste y solitaria que llevo dentro. Estoy muy agradecida por esta confraternidad y por su apoyo y su amor. No importa quién seas en este programa, eres un apoyo para mí.

– Anónimo

Artículo original de la revista oficial de SLAA F.W.S., Número 192, Página 11 (+)

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