Anorexia Sexual, Emocional y Social

¿Qué es la anorexía?

En SLAA somos adictos al sexo, al amor, a las relaciones, fantasías, romance y codependencia. No obstante, algunos de nosotros tenemos otra adicción: la anorexia. Como desorden alimenticio, la anorexia es definida como el rechazo compulsivo hacia la comida. En el área del sexo y del amor, la anorexia tiene una definición similar: es un rechazo compulsivo de dar y recibir nutrición social, sexual y emocional.

Estas son algunas posibles señales de anorexia sexual, emocional o social:

  • Algunos de nosotros podemos estar sin tener relaciones sexuales o hemos estado sin ningún tipo de relación durante años.
  • O podemos estar sin relaciones y tener dificultad de estar próximo emocionalmente.
  • O ser los miembros de SLAA que raramente hablan en las reuniones y desaparecen en el instante en que la reunión termina.
  • O podemos ser aquellos que, fuera de las reuniones no somos muy sociables.
  • O también del tipo de los que no tienen amigos íntimos. Podemos conocer a muchas personas, pero ninguna que nos sea próxima.
  • O tener relaciones intimas apenas con ciertas personas, nuestros hijos por ejemplo, pero manteniendo una distancia de las demás personas.


Existen muchas otras formas de anorexia. Pero independientemente de nuestro caso particular, de alguna forma acentuada, nos mantuvimos lejos de experimentar el amor. Como anoréxicos o personas con tendencias anoréxicas, podemos tener una amplia variedad de sentimientos y reacciones. Algunos de nosotros, nos sentimos sobrecargados y asfixiados en actividades sociales. Otros estamos sin relaciones, pero dentro de un gran número de personas, para así mantenerse lejos de la intimidad con cualquier persona individualmente, somos pasionales apenas en alguna área: podemos ser dedicados emocionalmente por ejemplo, pero nos mantenernos sexual o socialmente inaccesibles. Así como nuestros sentimientos pueden variar mucho, de la misma manera sucede con nuestros patrones de comportamientos.

Para algunos de nosotros, la anorexia puede significar un miedo paralizante de llamar por teléfono. Algunos de nosotros se sienten bien en situaciones particulares como en el local de trabajo, donde normalmente la intimidad no es valorizada, pero nos vemos distantes con la familia o los amigos. Otros de nosotros usamos el alcohol o las drogas para se volvernos retraídos emocionalmente. O usamos esas substancias para sentirnos audaces, sexual, emocional o socialmente; mientras que en el fondo evitábamos el contacto significativo con los demás. De esa forma, usamos otras dependencias para practicar nuestra anorexia. La anorexia puede ser difícil de reconocer. La anorexia es una forma de adicción al sexo y al amor, pero frecuentemente es difícil de detectar. Otras formas de la adicción pueden ocultar la anorexia. En verdad, ella puede estar tan camuflada que la persona ni siquiera percibe que está presente. La promiscuidad sexual por ejemplo, puede en el fondo, esconder una fuga de la intimidad. La codependencia misma, tiene una apariencia de relación, pero puede en verdad, esconder una resistencia para relacionarse de verdad.

En general, cuando los miembros de SLAA dejan de practicar su adicción mas obvia, descubren sorpresas, que no fueron tomadas en cuenta, la anorexia se esconde detrás de su adicción. Existen, está claro!, anoréxicos que son conscientes de sus formas de anorexia. Pero hay otros de nosotros que no tienen conciencia de lo que pasa en sus vidas en materia del sexo, relaciones y comunicación social. Muchos de nosotros ni siquiera imaginan lo que es posible tener. Algunos de nosotros, por ejemplo, saben qué pueden dar amor, pero no tienen ninguna idea de qué pueden recibirlo. Otros apenas saben lo que es responder a las necesidades de los demás, pero no saben lo que sus propias necesidades pueden ser. Algunos de nosotros nunca conocieron la alegría de estar en sociedad, la intimidad honesta o la reciprocidad emocional. No tenemos noción de esas cosas. Enfrentados con la idea de satisfacer nuestras propias necesidades, nos sentimos confusos, pues no sabemos ni siquiera enumerarlas.

La Anorexia no es solo miedo a la intimidad. De alguna manera, todo ser humano tiene miedo a la intimidad, pues la timidez, la modestia y el sentido de privacidad son características humanas naturales. Pero nosotros los anoréxicos hacemos del miedo a la intimidad una actitud constante, que opera automáticamente. Y la anorexia puede ocurrir de forma silenciosa, completamente camuflada. Del mismo modo que existen formas obvias de practicar la anorexia, también existen formas discretas y sutiles. Algunos anoréxicos pueden no ser adictos de ninguna otra forma.

De todos modos, bajo la superficie, la anorexia es una adicción activa: consiste en no hacer algo, no hacerlo y no hacerlo. No confiar, no comprometerse, no entregarse. De esa forma, al contrario de cuando se toma una bebida o droga, los síntomas de la anorexia son obscuros, no activos. Asimismo los anoréxicos no actúan hacia afuera, actúan hacia adentro, rehusándose a salir. Después de todo, la anorexia se mantiene por la negación laboriosa de permitirse la acción. Externamente el anoréxico puede parecer completamente tranquilo, internamente puede sentirse tranquilo también. Y así mismo el patrón de anorexia puede permanecer invisible. De esa forma el no conocimiento de la misma puede convertirla en más difícil de reconocer.

La anorexia es una gran farsante. Ella puede parecerse a la timidez, modestia o reserva natural. Igualmente esconderse detrás de la extroversión o encanto, ella frecuentemente persiste. Ella puede así mismo dar una impresión de pureza espiritual. La anorexia puede estar latente por años, está presente o no Un día, de pronto, nosotros los anoréxicos comenzamos a percibir que hemos vivido por un largo tiempo sin amor. Observamos la ausencia de proximidad en ciertas áreas de nuestras vidas; y también que estamos enganchados a una actitud de gran miedo hacia los demás, es una estrategia de mantenerlos a distancia. Independientemente de que nuestra anorexia sea social, sexual o emocional, reconocemos el hecho de que no estamos experimentando el dar y recibir amor, que es tan precioso para la vida humana. Al hacernos conscientes de esa falta de amor en nuestras vidas, podemos estar tentados a cambiar nuestra conducta. Si descubrimos que no podemos cambiarla, podemos llegar a conclusiones de que somos adictos a eso: era una conducta en la cual nos envolvíamos repetidamente en que no podíamos parar a pesar de sus consecuencias.